Toda buena historia de programación empieza igual:
10 PRINT "¡HOLA, MUNDO!"
20 GOTO 10
(BASIC, un bucle infinito y una cría de diez años flipando con que la máquina le hiciera caso. Esa fui yo.)
Mi primer ordenador llegó a los 10 años; mi primer programa, unos seis meses después. Desde entonces no me he bajado del tren. Tengo TDAH, así que mis pasiones han sido siempre muchas y muy dispares —dibujar, los videojuegos, la fotografía, el diseño—, pero si me fijo bien, los ordenadores estaban metidos en todas ellas, como ese hilo que cose un montón de retales distintos.
Estudié diseño gráfico porque me gustaba dibujar. Aprendí a programar porque me enamoré de otra cosa: convertir código en imágenes y en funcionalidad. Ver cómo unas líneas de texto se transforman en algo que se ve, se toca y sirve para algo sigue pareciéndome magia. De las pocas magias reales que quedan.
Casi veinte años después, ese hilo me ha llevado del diseño al soporte técnico, de ahí al desarrollo web y hasta el frontend con Vue y SCSS. Por el camino, mucho git commit, mucho console.log("¿por qué no funciona?") y muchísimo aprender. Porque esto va de eso: while (true) { aprender(); }.
Los retos (que no son pocos)
No te voy a vender que todo sea bonito. Mantenerse al día es cada vez más difícil: el ecosistema corre más rápido que yo, y a veces npm install trae más dependencias que tu árbol genealógico. Además, me muevo en un mundo laboral que muchas veces prima la juventud sobre la experiencia, y en un sector todavía muy masculino donde ser mujer se sigue notando.
A eso súmale la pregunta que a todas nos ronda: ¿qué será de mí si no llegan los proyectos? Y el elefante en la habitación, la IA, que amenaza con dejarnos obsoletos a quienes no seamos capaces de reinventarnos. No le tengo miedo, pero le tengo respeto: pienso reinventarme las veces que haga falta.
Mi visión (o por qué sigo aquí)
Para mí, programar —y vivir— tiene un objetivo sencillo: hacer el mundo un poco más fácil para todos. Si algo aprendí de Star Trek es que la tecnología puede ser una herramienta increíble para construir una sociedad más justa y equilibrada... siempre que no nos perdamos por el camino. Por eso me obsesiona que las cosas estén bien hechas y sean accesibles: el código no es solo para que funcione, es para que funcione para todo el mundo.
Y fuera de la pantalla
Que no todo es teclear. Llevo veinte años jugando a World of Warcraft (sí, veinte) y le meto horas a cualquier videojuego que caiga en mis manos, incluidos los de cuando era cría, que siguen siendo mis favoritos. Adoro pasar tiempo con mi perro, tengo un millón de proyectos a medio empezar y, algún día, conquistaré el mundo. Todo a su tiempo.
Este blog es la puerta de entrada al pandemonio que es mi cabeza. Aquí iré dejando cosas sobre desarrollo, diseño, cacharreo y lo que me apetezca contar. Si te ha resonado algo, quédate.
console.log("Gracias por llegar hasta aquí.");
¿Hablamos? Puedes escribirme desde el formulario de contacto o encontrarme en Bluesky como @utukku.sanchezdelrio.dev. El pandemonio te espera.